Desde tiempos remotos la lana, cuya función natural es la de proteger al animal y regular su temperatura corporal, ha sido usada por el hombre.

La lana tiene características textiles que la convierten en una materia prima inigualable para lograr productos de alta calidad:

 Es natural, orgánica, ecológica y biodegradable.

Absorbe humedad: es capaz de absorber hasta un 30% en peso de vapor de agua, sin tener la sensación que esté húmeda.

En condiciones de frío y humedad una prenda de lana es cálida: las moléculas de agua se absorben y quedan alojadas en la propia estructura de la fibra y durante ese proceso se libera calor.

En condiciones ambientales cálidas y secas, al perder vapor de agua hacia el ambiente, absorbe calor del cuerpo humano y el tejido proporciona sensación de frescura.

Repele el agua líquida: Aunque la lana absorbe fácilmente el vapor de agua, la lana limpia tiene incluida una capa delgada de material ceroso sobre la superficie, que actúa como un repelente superficial de líquido.

Proporciona aislación térmica: esto se debe al aire atrapado en su estructura, el que brinda aislamiento tanto al frío como al calor, sumado a su capacidad de absorción de agua.

Ofrece resistencia a las manchas: En comparación con otras fibras, la lana tiene una resistencia propia a ensuciarse y es fácil de limpiar.

Los repelentes superficiales de agua permiten limpiar los derramamientos antes que ellos causen un manchado permanente.

Es resistente a las roturas: La lana tiene una buena elasticidad y propiedades de recuperación que contribuyen a su conveniencia en el uso en textiles.

Es resistente a la abrasión: la lana ofrece una buena resistencia al rozamiento, y debido a esto tiende a producir enredos por frotamiento, formando «bolitas».

Ofrece protección contra el calor y el fuego: es difícil de encender y también de mantenerse ardiendo.

Al quemarse no se funde y sus cenizas no se pegan, lo que hace que puedan cepillarse y eliminar rápidamente «la quemadura» sobre un tejido.

Afieltrado y encogimiento: La superficie de fibras de lana está compuesta por escamas solapadas con bordes salientes. Cuando las fibras se mueven unas contra otras, como en un hilado o sobre un tejido, sus escamas pueden enclavarse y dar lugar a un efecto de mayor cohesión y resistencia.

Este efecto puede ser una ventaja o una desventaja, dependiendo si el encogimiento y el afieltrado son resultados buscados o no.

Las fibras de origen natural son un recurso renovable por excelencia. Su producción y utilización de forma sostenible, evita los impactos ambientales negativos de las fibras sintéticas.

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